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Sábado, 24 de Julio de 2010 14:12

Por Miguel Angel Olivera Prietto

Así va nuestro Uruguay Natural. En las minas de oro de Minas de Corrales se sigue usando.

La minería en el país es una apuesta del gobierno nacional para el desarrollo del país productivo. Acción Informativa estuvo revisando algunas notas e investigaciones realizadas en los años anteriores, respecto a este asunto, debido a que el 5 de mayo de este año, el plenario del Parlamento Europeo reunido en Bruselas, Bélgica, aprobó una resolución que pide la prohibición total del uso de cianuro en la minería europea antes del fin de 2011. Dicha resolución tiene el cometido de proteger los recursos hídricos y la biodiversidad. La misma fue aprobada por una aplastante votación de 488 votos a favor, contra 48 en contra y 57 abstenciones.

Por tratarse de un asunto muy importante para Rivera y Tacuarembó, y para el resto del país, por los mega proyectos que están incursionando, es que les mostramos lo que hemos conseguido de información:

En el año 2005, la licenciada en comunicaciones, Cecilia Marrero (tacuaremboense), luego de una visita que realizó a las minas, en Minas de Corrales, publicó en Tacuarembó 2000 y Rel-uita, un artículo que queremos destacar y al que llamó “Oro: Impactos y beneficios inciertos”, el mismo dice, en parte, lo siguiente: “Hace escasos años que se reanudó la explotación del oro en Uruguay y ya está en un lugar destacado del mundo entre las minas del sector; pero los beneficios para el país son mínimos, el Estado está ausente y la población local sufre los impactos negativos.

A pocos kilómetros de la localidad de Minas de Corrales (Rivera) y a 114 de la capital departamental, la Minera San Gregorio retomó su actividad en el año 1996. Hasta el momento ha producido 500.000 onzas de oro, ubicándose entre las treinta mayores del mundo con un promedio de 60.000 onzas por año. El Estado uruguayo recauda sólo 3% del valor declarado y los estudios de impacto ambiental son realizados por la propia empresa.

El agua utilizada en la actividad equivalente al consumo de una población de 20.000 habitantes, luego de pasar por planta es arrojada a la represa de relave con altas concentraciones de cianuro. "Se trabaja con un pH altamente neutralizante para que no se desprenda gas cianhídrico y se contenga para que no se derrame", declaró el Ing. Javier Martínez, contratado por la empresa para realizar los estudios de impacto ambiental. La represa de relave esta impermeabilizada con una membrana que evita la filtración de cianuro…”

En un artículo publicado el 13 de junio de 2009 en El País, “No todo es oro”, por el periodista César Bianchi, éste realiza una serie de señalizaciones que deseamos destacar: “la Dirección Nacional de Minería y Geología (Dinamige) está siendo criticada por un informe de la Auditoría Interna de la Nación (AIN) que señala "debilidad" en los controles a las mineras y alerta sobre posibles irregularidades…”

Dice el artículo en otra parte: “Tras la crisis de 2002 los inversores se fueron, pero al año siguiente la UME hizo una apuesta fuerte: adquirió una planta de procesamiento y la llamó minera San Gregorio. Habían estado buscando durante siete años e invirtieron entonces 14 millones de dólares para dar con otro nuevo yacimiento, a metros del anterior. Desde octubre de 2004 la mina El Arenal exporta oro del subsuelo uruguayo al mundo.

Desde 1890 se operan minas en esa zona, cuando ingleses y franceses explotaban el suelo uruguayo en procura de riquezas minerales. Se trabajaba a pico y pala. Ahora los tiempos han cambiado, se trabaja a cielo abierto, la nueva modalidad.

Como explicó el ingeniero de mina Pablo Da Rosa, del pozo de 180 metros de profundidad y con una boca de 700 metros de ancho se saca una tonelada de mineral útil cada seis de roca inútil o estéril. De cada tonelada sólo saldrán tres gramos de oro para su proceso.

Según agregó el jefe de Relaciones Públicas de la UME, Leonardo Pintos, se llegó a 45 metros bajo el nivel del mar y se analiza una nueva fase.

De Minas de Corrales el mineral procesado sale en forma de metal doré, "una suerte de mezcla de plata y oro" explicó Muro, y recién en Inglaterra se convierte en los lingotes de oro que desvelan a los ladrones de las películas.

Hasta 2007, según el presidente de la compañía, el australiano David Fowler, de 1,2 millones de toneladas de mineral que pasaba por la planta cada año, se extraían 100.000 onzas de oro (una onza equivale a 28,35 gramos), producción que en 2006 supuso exportaciones por 56 millones de dólares.

Pintos informó que en 2008 se extrajeron 70.000 onzas de oro, la misma cantidad que se prevé para este año. "El precio está fijado por el mercado mundial. Se exporta a Europa, donde se refina y vende al mundo entero", agregó”

Según lo que hemos investigado, el oro se extrae por lixiviación con cianuro. La lixiviación es un proceso por el cual se extrae uno o varios solutos de un sólido, mediante la utilización de un disolvente líquido. Ambas fases entran en contacto íntimo y el soluto o los solutos pueden difundirse desde el sólido a la fase líquida, lo que produce una separación de los componentes originales del sólido.  El uso del cianuro facilita la oxidación del oro formándose Au (CN) 22 en la disolución. Para separar el oro se vuelve a reducir empleando, por ejemplo, zinc.

¿Controles? En Uruguay es increíble que en Minas de Corrales aún sea la propia empresa la que lleva el monitoreo de los controles del suelo, del agua, y de las posibles filtraciones. Para quien no conozca las minas, existe en medio del predio una enorme laguna de agua con cianuro, donde se realiza la lixiviación de la roca. Hablamos de una laguna gigantesca, a la que se suministran dos toneladas de cianuro diarias.

 

Volviendo al Parlamento Europeo, entre los considerandos de la resolución del 5 de mayo pasado, destacamos: que las Naciones Unidas han declarado 2010 Año Internacional de la Biodiversidad, y han invitado a todo el mundo a participar en la salvaguardia de la diversidad de la vida en la Tierra; que el cianuro es una sustancia química altamente tóxica utilizada en la minería del oro y que, en el Anexo VIII de la Directiva marco sobre política de aguas, está clasificado como uno de los principales contaminantes y puede tener un impacto catastrófico e irreversible en la salud humana y el medio ambiente y, por ende, en la diversidad biológica;  que en el marco del Convenio de Sofía sobre la cooperación para la protección y el uso sostenible del Danubio, las Partes acordaron que, además de las sustancias peligrosas prioritarias en virtud de la Directiva marco sobre política de aguas, el cianuro se clasifique como una sustancia peligrosa importante; que en los últimos 25 años se han registrado más de 30 accidentes importantes relacionados con el vertido de cianuro, en particular hace 10 años, cuando se vertieron más de 100 000 metros cúbicos de agua contaminada con cianuro desde el embalse de una mina de oro al sistema fluvial Tisza-Danubio, lo que causó el mayor desastre ecológico de esa época en la Europa Central, y que no existe ninguna garantía real de que no se vuelva a producir un accidente semejante, especialmente teniendo en cuenta el incremento de las condiciones meteorológicas extremas, por ejemplo, fuertes y frecuentes precipitaciones, como se prevé en el Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático; que en varios Estados miembros de la UE siguen planeándose nuevos proyectos de grandes minas de oro a cielo abierto con tecnologías a base de cianuro y en zonas densamente pobladas, generándose así nuevas amenazas potenciales para la salud humana y el medio ambiente; que sigue sin disponerse de reglas prudenciales y de garantías financieras adecuadas, y que la aplicación de la legislación vigente en relación con el uso de cianuro en la minería también depende de las competencias de los poderes ejecutivos de cada Estado miembro, por lo que la posibilidad de que ocurra un accidente es solo cuestión de tiempo y de negligencia humana;  que el uso de cianuro en minería crea poco empleo y solo por un periodo de entre ocho y dieciséis años, pero puede provocar enormes daños ecológicos transfronterizos que, por lo general, no son reparados por las empresas explotadoras responsables, que suelen desaparecer o declararse en quiebra, sino por el Estado correspondiente, es decir, por los contribuyentes; que las empresas explotadoras no cuentan con seguros a largo plazo que cubran los costes en caso de accidente o funcionamiento defectuoso en el futuro; que es necesario extraer una tonelada de menas de baja calidad para producir dos gramos de oro, lo que genera una enorme cantidad de residuos mineros en las zonas de extracción, mientras que entre un 25 y un 50 % del oro se queda finalmente en la pila de residuos; que los proyectos mineros de gran escala que emplean cianuro utilizan varios millones de kilogramos de cianuro de sodio al año, y que un fallo en su transporte y almacenamiento puede tener consecuencias catastróficas; que existen alternativas al uso del cianuro en la minería que podrían sustituir a las tecnologías a base de cianuro…

En la parte resolutiva, pide conseguir un buen estado químico de las aguas y proteger los recursos hídricos y la diversidad biológica, sólo puede lograrse mediante una prohibición general del uso de las tecnologías mineras a base de cianuro; la prohibición completa del uso de las tecnologías mineras a base de cianuro en la Unión Europea antes de finales de 2011; anima encarecidamente al desarrollo y la aplicación de alternativas mineras más seguras, en particular alternativas mineras sin cianuro… además pide prohibiciones financieras, obligar a seguros para indemnizaciones por daños, etc.

 

Ahora que en Uruguay se habla de otras posibilidades mineras, como la de Valentines y Aratirí, y se permite que entren como Juan por su casa capitales del extranjero a expoliar nuestros recursos sin medir las consecuencias, es bueno ver cómo el primer mundo se cuida, cuida su suelo, su salud, cómo aprende. En tanto, nosotros, giles, les seguimos abriendo las puertas a los gringos, para que limpien su casa y ensucien la nuestra, países dependientes, subdesarrollados, “comprables”, y nos recuerda aquella canción de Amparo Ochoa y Gabino Palomares, Maldición de Malinche, que entre sus estrofas dice: “Hoy les seguimos cambiando/ oro por cuentas de vidrio/ y damos nuestra riqueza/ por sus espejos con brillo/ Hoy en pleno siglo XX/ nos siguen llegando rubios/ y les abrimos la casa/ y los llamamos amigos./ Pero si llega cansado/ un indio de andar la sierra/ lo humillamos y lo vemos/ como un extraño por su tierra./ Tu hipócrita que te muestras/ humilde ante el extranjero/ pero te vuelves soberbio/ con tus hermanos del pueblo./ ¡Oh! maldición de Malinche/ enfermedad del presente/ ¿cuándo dejarás mi tierra?/ ¿cuándo harás libre a mi gente?” Claro, y sigue, porque ya estamos en pleno siglo XXI…

Fuente: Acción Informativa

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